Susana, tengo la autoestima por los suelos… ¿Qué hago?

La cuestión de la autoestima es típica en procesos de trabajo personal, sobre todo en mujeres de mediana edad. Muchas clientas, al iniciar su trabajo conmigo me plantean diversos problemas que tienen (profesionales, de relaciones, o dificultades para afrontar situaciones de cualquier tipo), e inmediatamente después surge la palabra autoestima, directamente, o “disfrazada” de inseguridad,  falta de confianza en sí mismas o sensación de dudas o incapacidad para poner en marcha sus proyectos.

Y muchas veces, yo pienso: Wow!!! Pero si es una mujer de bandera!!! Y yo las veo como diosas, veo toda su luz y su poder… y aún así, su sensación es real, la sienten, la llevan dentro.

 

La autoestima, como su propio nombre dice, no es nada más que el amor por una misma, o lo que es lo mismo, el valor que nos otorgamos como mujeres, a nuestras capacidades. La falta de autoestima indica que no nos estimamos lo suficiente, y esto desemboca en no creer en nuestras posibilidades, sentirnos inseguras de lo que hacemos y como consecuencia, no atrevernos a dar pasos para avanzar en nuestros objetivos o proyectos

 

Pero… ¿Por qué es tan común que tengamos falta de autoestima?

El origen de la falta de autoestima puede venir de nuestra infancia, según los mensajes que recibiéramos sobre nuestra valía como mujeres. Si nos alentaron para creer en nuestras capacidades, nos animaron a creer que podíamos hacer más, alabaron nuestro potencial, entonces tendremos más probabilidades de mantener un nivel de autovaloración alto.

Sin embargo, si en algún momento, o de forma habitual, nos mandaron mensajes de invalidación, nos dijeron que no podíamos hacer algo, nos “cortaron las alas” para avanzar en nuestros sueños, o simplemente nos inculcaron el papel de sumisas o de “ayudantes del mago”, tendremos muchas papeletas para creer que no valemos lo suficiente.

Es probable que, durante unos años, en la adolescencia y la juventud, hayamos luchado con uñas y dientes para transformar esta creencia, en muchos casos por “rebeldía” y en otros muchos porque el entorno nos acompañaba. En la adolescencia, el círculo de amigas, el primer amor, las ganas de salir de crecer, pudieron ser grandes apoyos. En la juventud, el avanzar en nuestras metas, lograr un trabajo, construir un proyecto de vida… también mantuvo nuestra atención en lo que podíamos lograr.

Pero ¿qué pasa cuando nos estabilizamos? ¿Cuándo, de pronto, nuestras posibilidades de seguir creciendo se estancan? ¿Cuándo la rutina empieza a ser acuciante?

En el momento que llegamos a la mediana edad, los sostenes que hemos tenido hasta ese momento para mantener a raya la baja autoestima empiezan a flojear. Y reaparecen en nuestra vida los viejos fantasmas, la antigua creencia de que no somos suficientes.

Obviamente, cada una de nosotras vive este proceso de forma diferente, pero hay algunos aspectos que encuentro bastante habituales en las mujeres con las que trabajo:

  • En el aspecto físico, el deterioro del cuerpo por el paso de la edad nos hace mirarnos al espejo con ojos de desaprobación. Dejamos de sentirnos atractivas.
  • En el aspecto profesional, las dificultades para avanzar en nuestra carrera nos hacen sentirnos inseguras e incapaces.
  • En el aspecto familiar, las obligaciones y responsabilidades, muchas como madres y casi todas como amas de casa, nos restan tiempo para dedicarnos a nosotras mismas y descuidamos nuestra vida social, mental y nuestro aspecto físico. Y en muchos casos nos abocan a situaciones de estrés y de rutina que nos llevan a la pereza por hacer algo nuevo o diferente.

 

En todo caso, este sentimiento de infravaloración, como veis, tiene una fuerte correlación con la llamada “crisis de los 40 o de la media vida” de la que hablé en un artículo anterior (que podéis leer AQUÍ)

Evidentemente, todo esto se agrava si tenemos en nuestro entorno cercano personas que invalidan nuestras cualidades, que nos hacen críticas destructivas, o que no tienen en cuenta nuestras opiniones y necesidades.

 

¿Cuáles son las consecuencias de una baja autoestima? O, dicho de otra manera, ¿cómo reconocemos que una persona tiene baja su autoestima?

Podríamos enumerar muchas consecuencias que sufren las mujeres con baja autoestima, pero, para resumir, voy a dar unas cuantas pistas….

  • Hablar mal de una misma: A las mujeres con baja autoestima les cuesta reconocer sus cualidades y capacidades, y en general muestran un nivel de autocrítica limitante.
  • Falta de motivación por sus objetivos y proyectos, ya que no se consideran a sí mismas suficientemente capaces para llevarlos a buen término. Y, por tanto, nunca llegan a realizarlos.
  • Dificultad para tomar decisiones: se debaten entre varias opciones sin acabar de tomar partido, ya que no están seguras de su capacidad para elegir la opción “correcta”.
  • Dependencia de otras personas: en general personas a las que consideran fuertes y con criterio. De esta forma creen que suplen lo que consideran sus propias carencias. Incluso dependencia de tener una pareja.
  • Tendencia a ocultar su cuerpo, evitando mostrar lo que no les gusta de sí mismas.
  • Sensación de fracaso y victimísmo, desarrollando la creencia de que no pueden lograr lo que otras personas logran. De esta forma caen en la trampa de compararse con otras personas, pero no para aprender, sino para “perder”, reafirmándose de esta manera en su creencia de que no sirven.
  • Por último, es posible caer en situaciones de maltrato, creando finalmente la realidad que han creído. No hablo necesariamente de maltrato físico, pero si psicológico, por parte de personas de su entorno, bien sea familiar, pareja o incluso, en el trabajo.

 

Viendo todo esto, el malestar que de por sí conlleva el no sentirse a gusto con una misma, y las consecuencias que tiene, ¿quién no quiere superarlo?

 

Susana, ¿Y qué puedo hacer para elevar mi autoestima?

Es la pregunta que, directa o indirectamente recibo.

Aprender a quererse y cuidarse a una misma, es una tarea que puede parecer ardua, que requiere dedicación de recursos, pero que se convierte en un maravilloso viaje de transformación y tiene unos resultados muy apetecibles.

Seguido, te dejo 10 claves que te ayudarán a transformar tu estado de ánimo y lograr un nivel adecuado de autoestima:

1) Trabaja en tu autoconocimiento y conciencia de ti misma. Para ello, puedes leer libros de autoayuda, trabajar en la autoobservación, o buscar ayuda de un profesional que te acompañe en este proceso. Lo importante es que aprendas a reconocerte, a identificar tus mecanismos internos de funcionamiento, para poder corregir los que no te ayudan.

2) Aprende a reconocer tus límites (todos tenemos límites) y a aceptarlos. Desde aquí es muy probable que puedas traspasarlos, sobre todo si bloquean tus posibilidades de alcanzar tus metas o tu bienestar

3) Aprende a reconocer y valorar las cualidades que sí que tienes, que son muchas y muy poderosas

4) Dedica cada semana un tiempo a hacer algo que te guste, y en la medida de lo posible, que sea “tu espacio”. Puede ser un hobby, una actividad que te relaje, o simplemente un tiempo para cuidarte. Ponlo en tu agenda, y hazlo regularmente

5) Destina un tiempo a la semana también para crear y planificar tus proyectos, poniendo en primera línea de tu pensamiento la idea de que lo haces para ti, para disfrutar creando, y no para satisfacer a otras personas

6) Ejercita tu cuerpo: puedes practicar algún deporte regularmente, o simplemente, caminar media hora al día por el campo si puedes, o por algún parque.

7) Come bien: aliméntate adecuadamente, prescindiendo de grasas y dulces en la medida de lo posible, y aumentando tu dosis de vegetales. Procura comer comida casera. Es muy importante que haya equilibrio en tu nutrición para que tu cuerpo se sienta saludable… y al tiempo, trata de disfrutar mientras comes, saborear cada bocado. Y si un día te apetece un capricho, ¡¡¡dátelo y disfrútalo!!!

8) Mantén tu higiene física y cuida tu aspecto. No se trata de ir a la última moda o arreglada siempre como para una boda, sino de mantener una rutina de cuidado que te ayude a sentirte bien.

9) Bombardea tu mente con pensamientos positivos hacia ti misma. Acostúmbrate a darte los buenos días cada mañana, a agradecer por el nuevo día, a dejarte notas con mensajes que te empoderen, a reconocerte tus pequeños éxitos, a mandarte afirmaciones positivas (por ejemplo, “yo soy capaz de lograr lo que me proponga”). Transforma tu diálogo interno de un diálogo destructivo a un diálogo positivo

10) Y, por último, toma un compromiso contigo misma para poner en marcha los 9 anteriores puntos. Y esta es la clave más importante: date tu palabra y cúmplela, porque, ¿quieres saber un “secreto”? La autoestima está directamente relacionada con el compromiso: ¡cuándo tu compromiso contigo misma sube, tu autoestima lo hace también!

 

Si necesitas ayuda para mejorar tu autoestima, y quieres contar con la mía, te dejo un enlace para que sepas un poco más sobre lo que hago (haz click  AQUÍ)

Espero, con este artículo, haberte ayudado a entender mejor este problema tan común en las mujeres, y haber sembrado en ti las ganas de empezar a resolverlo. Si lo he logrado, me doy por satisfecha.

 

¡Gracias por leerme, y hasta pronto!

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